Importar un coche a España es un proceso emocionante, pero antes de poder circular legalmente, el vehículo debe superar un paso ineludible: la primera Inspección Técnica de Vehículos (ITV) en territorio español. Esta inspección tiene particularidades que no se encuentran en un vehículo ya matriculado en España [citation:1].
El objetivo de esta guía es que sepas exactamente qué esperar y qué documentación debes preparar para superar este trámite sin sorpresas. Basamos nuestros datos en los requisitos de la Agencia Tributaria y la normativa de la DGT.
Antes de llegar a la ITV, el vehículo debe haber pasado por la aduana. Una vez en España, la Agencia Tributaria exige que presentes una serie de documentos para poder circular legalmente y completar la importación [citation:11]:
Una vez superada esta fase, se puede proceder a solicitar la cita para la ITV [citation:11].
A diferencia de una ITV periódica, la ITV de un vehículo importado es una inspección completa. El objetivo es verificar que el coche cumple con todos los estándares de seguridad y emisiones exigidos por la normativa española. Se revisará la identificación del vehículo, el estado general, y se realizarán todas las pruebas [citation:1].
Para que la inspección sea favorable, además del vehículo, debes llevar la siguiente documentación [citation:1][citation:11]:
Los coches importados suelen estar expuestos a condiciones diferentes y pueden presentar defectos que no son habituales en coches nacionales. Presta atención a estos puntos [citation:1]:
El coste de matricular un coche importado puede variar mucho según el país de origen y el tipo de vehículo. Los gastos de matriculación sin contar impuestos pueden rondar los 300-600 €, incluyendo la tasa de tráfico, la gestoría (si se contrata) y las placas [citation:6]. La ITV para coches importados suele tener una tarifa más alta que una revisión periódica, rondando los 100-150 € [citation:6].
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