Aunque no tengan motor de combustión, los coches eléctricos están obligados a pasar la ITV con exactamente la misma periodicidad que un coche convencional. La inspección, sin embargo, es radicalmente diferente, ya que se centra en la seguridad eléctrica, la batería y los sistemas de frenado. En esta guía te explicamos exactamente qué miran los inspectores y cómo preparar tu vehículo.
Según el Real Decreto 920/2017, además de los controles generales (carrocería, luces, neumáticos, dirección), un coche eléctrico pasa por :
Mito: "No pasan la prueba de gases". Realidad: Correcto, no existe prueba de gases al no haber combustión. Sin embargo, esto se sustituye por una revisión eléctrica más exhaustiva para prevenir incendios.
Mito: "Puedo ir con la batería al 1% porque no se revisa". Realidad: No es que se revise el porcentaje, pero los sistemas de gestión de la batería (BMS) se comprueban por diagnóstico. Es recomendable llegar con más del 20% de carga para que el coche realice los autotests necesarios y no dé errores en la conexión del vehículo.
En líneas generales, no necesitas documentación específica de la batería para pasar la ITV periódica. Solo son necesarios el Permiso de Circulación, la Ficha Técnica y el recibo del Seguro. Si el coche es importado, deberás aportar el Certificado de Conformidad o las homologaciones de batería.