Un coche con más de 200.000 km no tiene por qué suspender la ITV. De hecho, muchos llegan a los 300.000 km pasándola sin problemas año tras año. Pero sí es cierto que, a partir de esa cifra, los inspectores prestan atención a puntos concretos que en un coche nuevo apenas se miran. Conocerlos de antemano marca la diferencia entre pasar a la primera o volver dos veces.
Un coche con más de 200.000 km no tiene por qué suspender la ITV. De hecho, muchos llegan a los 300.000 km pasándola sin problemas año tras año. Pero sí es cierto que, a partir de esa cifra, los inspectores prestan atención a puntos concretos que en un coche nuevo apenas se miran. Conocerlos de antemano marca la diferencia entre pasar a la primera o volver dos veces.
En esta guía te cuento qué defectos son más habituales en coches de muchos kilómetros, qué revisa el inspector con especial atención y cómo prepararlo antes de acudir.
Un coche con 200.000 km no falla más por «viejo», falla más porque los componentes de desgaste están cerca de su límite. Y la ITV está diseñada precisamente para detectar eso. Los cinco sistemas que más rechazos provocan a partir de esta cifra son:
A partir de los 150.000 km, los discos de freno suelen estar al límite de grosor o presentar alabeo. Los síntomas más habituales son:
Qué revisar antes de la ITV: acude a un taller o revisa tú mismo el grosor de las pastillas (mínimo 2 mm) y el estado de los discos. Si notas vibración, no lo dejes pasar: la ITV te lo va a detectar.
Los discos rayados o alabeados son defecto grave. No intentes «limpiarlos» con un rodaje rápido: el alabeo no se corrige. Si tienen más de 100.000 km, es muy probable que toque cambiarlos.
Un coche de 200.000 km casi siempre tiene algún silentblock de suspensión o un amortiguador con holgura. Eso provoca desgaste irregular en los neumáticos, que la ITV detecta rápido.
Los patrones más habituales:
Qué revisar: mide el dibujo en el centro y en los dos hombros. Si la diferencia es superior a 1 mm, algo no está bien. Y si el desgaste es asimétrico, la ITV puede rechazarlo aunque el dibujo general esté por encima del mínimo.
Es el segundo motivo de rechazo más frecuente en coches con muchos km. Y el más caro de arreglar si no se previene.
Un catalizador dura entre 150.000 y 250.000 km. Un filtro de partículas diésel, entre 180.000 y 250.000 km si se hacen trayectos largos, o la mitad si solo se hace ciudad. Cuando están al límite, la prueba de gases lo detecta.
Qué revisar:
Si el filtro de partículas está muy obstruido, algunas estaciones ofrecen una limpieza específica antes de la ITV. Cuesta menos que cambiar el filtro completo.
Los amortiguadores de un coche con 200.000 km suelen estar al final de su vida útil. La ITV no los mide directamente, pero sí detecta sus consecuencias:
Qué revisar: con el coche parado, empuja cada esquina hacia abajo y suelta. Si rebota más de 2 veces, el amortiguador está gastado. Si la dirección tiene holgura al girar el volante con el coche parado, los silentblocks pueden estar tocados.
Es la causa número uno de rechazo en general, pero en coches con muchos km se agrava porque:
Qué revisar: enciende todas las luces y comprueba que tienen la misma intensidad. Si un faro ilumina menos que el otro, puede ser cableado o bombilla a punto de fundirse. Si el faro está amarillento, hay que pulirlo.
| Defecto | Gravedad |
|---|---|
| Fuga de líquido de frenos | Muy grave (negativa) |
| Discos alabeados o con grosor bajo mínimo | Grave (desfavorable) |
| Dibujo de neumático por debajo de 1,6 mm | Grave |
| Testigo de motor encendido | Grave |
| Faro que deslumbra por mala alineación | Grave |
Una semana antes de la inspección:
Sí. Muchos coches con 250.000-300.000 km pasan la ITV sin ninguna incidencia si se han mantenido bien. Los kilómetros por sí solos no son un problema.
No hay un límite legal. La ITV valora el estado real, no los kilómetros. Un coche con 300.000 km bien mantenido puede pasar mejor que uno con 80.000 km descuidado.
Depende del valor del coche. Un catalizador nuevo puede costar entre 300 y 1.200 € según el modelo. Si el coche vale menos de 2.000 €, hay que valorar si compensa la reparación.
Los diésel con muchos km son más propensos a fallar por opacidad y filtro de partículas, sobre todo si hacen mucha ciudad. Con un mantenimiento preventivo se evita en la mayoría de casos.
Un coche con 200.000 km no tiene por qué suspender la ITV, pero sí necesita una revisión más profunda que uno nuevo. Frenos, neumáticos, emisiones, suspensión y luces son los cinco sistemas que más rechazos provocan. Con una semana de anticipación y un poco de mantenimiento preventivo, las probabilidades de aprobar a la primera son muy altas.
Daniel Vega, Técnico Superior en Automoción con 12 años de experiencia en inspección y mantenimiento de vehículos. Ver perfil del autor →